miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las palabras que no existen nos pueden salvar.

No sé si tiene nombre. ¿Agotamiento extremo? ¿Estrés? ¿Hastío?
El caso es que llevo ya un tiempo que no puedo evitar dormirme en el tren por la mañana cuando voy y por la tarde cuando vuelvo. Hace ya un tiempo que los ojos se me cierran mientras trato de estudiar, no puedo dormirme en mi cama por las noches y doy vueltas, y vueltas, y vueltas...pensando en eso que tengo que pasar a limpio o ese libro que tengo que consultar.
Hace un tiempo que vivo en un caos completo. Cristina, lo has descrito a la perfección. Caos. No sé ni lo que hago ni por qué lo hago. No sé nada. Cuanto más intento organizarme, más tiempo siento que pierdo. El pecho se me va hinchando de angustia y la única forma de desinflarme un poco es, antes de dormir, llorar. Parece una tontería, pero si no lloro no puedo dormirme. ¿Qué diablos me está pasando?

Prefiero seguir con mi tratamiento, por si acaso: Una de The Fratellis y otra de Love Of Lesbian. Lo mejor para levantar el ánimo!



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Sonríe con ganas

Un amanecer en la playa. Las notas del romance anónimo saliendo de la caja de resonancia. "Pum, pum, ¡Luces!". Verde. Arena. Quedarme sorda al sonido del rock'n'roll mientras un beso me hace estremecer. La carrera de mis sueños. Caricias embriagadas de felicidad. Bach respirando a través del tubo de mi flauta. Sonrisas. Complicidad. Metrónomo. Tiempo. Espacio. El sonido del mar. La brisa junto a mi pelo.
Nada. Todo. Tú.

Es curioso como la gente siempre se empeña en pensar en lo que no tiene.
Recordarlo de vez en cuando me hace sonreír con ganas, y darme cuenta de que hay mucho por lo que vale la pena vivir.
Cada sonido. Cada color. Cada vez que te toco. Cada tren que pasa y cada minuto que, al pasar, me acerca un poco más a ti. Trenes que cargan el tiempo y se van, llenos de vida, a buscarte. El viento acaricia tu pelo y te estremeces. y te das cuenta de que estás vivo; de que hay alguien que vive sólo por ti. De que hay alguien que moriría por ser viento.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Agoracrap

Yo no sé en qué estaría pensando Amenábar con todos esos millones en la mano.
Decoración? Buena, pero tampoco salen escenarios tan tan tan tan increíbles.
Personajes? Vale...aprobado.
Temática? Suspenso estrepitoso. ¿Cómo se le ocurre hacer una película que trate exclusivamente de religiones?
Le pongo un 2/10 por el papel de Rachel Weisz, interpretando a Hipatia. La única persona (mujer) que tiene la cabeza en su sitio...y van y se la cargan.
Primero los cristianos (al principio tan buenecillos, con su fe caritativa, blá, blá, blá) arrasan con Alejandría, matando a quien les da la gana, y piensan que "Dios estaría orgulloso". Orgulloso de que arrebatéis la vida, rebaño de idiotas? Me rebienta.
Luego vienen los judíos y...guerra también entre los judíos y los cristianos.
El odio les puede a todos. Ya me dirás dónde está lo bueno de creer, si acabas odiando y despreciando a la gente sólo por su forma de pensar. Rebaño de borregos...
Y luego van y leen un "fragmento de la carta de san nosequién", en el que pone que la mujer siempre debe estar sumisa al hombre y callar siempre cuando él hable. Desde una butaca de arriba se oye: "sí hombre, y qué más?". Por desgracia esa "palabra del señor" nos ha acompañado hasta hace unos treinta años, más o menos 1500 años, a la fuerza. Si crees, debes obedecer. Si no crees, debes creer y obedecer. Si no, te matamos.
Esto es un dios justo y bueno... y lo demás son tonterías!

Odio las religiones por todas las verdades que no han dejado ver, por todo lo que han manipulado a la gente, por no respetar la libertad de expresión, por ser motivo de guerra (una creencia es motivo de guerra y un teorema científico no...sé que es vergonzoso), por separar incluso a hermanos (aunque sea Dios, Alá o quien sea, todos coinciden en la mayor parte de las cosas...incluso en la de que la mujer debe estar sumisa y obedecer a su marido...así pues, cómo pueden haber mujeres que crean? Como con el fascismo...es lo mismo. Manipulación de unos pocos para vivir como reyes a costa de toooodo el rebaño).
También odio las religiones por las mentiras que ellas mismas han aceptado como verdades. ¿Tú puedes demostrar que tu dios creó el mar, y que la vida habita en él? Yo creo que lo que habita en realidad en ese monstruo es la muerte. Ha matado, torturado, destruido hogares, separado familias...y luego viene el Papa, pega el sermón y todos con una sonrisa de oreja a oreja a casa. Borregos...

Por eso Agora me ha parecido una cagada como un castillo. No merece mi respeto ninguna de las religiones. No merece mi respeto ni la muerte ajena ni la imposición de valores falsos a una masa humana acorralada y asustada. Será (seguro) lo que haya ocurrido, pero eso ya me lo sabía de antes. Yo iba al cine a disfrutar y he salido con mi odio reafirmado por las cruces, la media luna y los que siguen. Deberían hacer más películas con final inventado, como Malditos Bastardos. Todos sabemos cómo acabó...pero no vamos al cine a que nos lo recuerden. Creo yo...

domingo, 1 de noviembre de 2009

Sin palabras

Odio los domingos. Y si son uno de noviembre más.
¿Por qué la gente se empeña en aglomerarse en lugares tristes para llorar a la gente que ya nunca podrá sentir el sol en su piel, ni sonreír? No sería más fácil para todos recordarlos de vez en cuando y saber que nunca morirán, pero sin ir a lugares como ese, en el que se encuentran miles de millones de recuerdos, mezclados con lágrimas y con sufrimiento, enfermedades, accidentes, sueños rotos...? ¿No sería mejor pensar en esa persona a la que tanto has querido visitando el lugar en el que os disteis el primer beso, el lugar en el que supiste que nunca lo olvidarías, sonriendo por dos, viviendo por los dos?
No me gusta estar triste, y si la gente lo provoca, si la gente quiere ir a un sitio a recordar la muerte, y no la vida, no me importa lo que piensen de mí. Por eso, no me importa que me miren raro si sonrío o hago cosquillas a mi hermano en el cementerio, caminando detrás de mis padres mientras ellos recuerdan a aquél tío o a aquellos niños que murieron sepultados mientras un domingo estaban disfrutando de un día de montaña. Prefiero tener los recuerdos vivos en mi mente, que muertos en un terreno plagado de crucifijos y oraciones a un Dios sordomudo e impotente.
Prefiero vivir.