domingo, 20 de diciembre de 2009

Tan diferentes...

Tú, tan meticuloso, tan cuidadoso.
Tus ojos tan verdes, tu mirada tan clara.
Sin prejuicios.
Yo, tan diferente e igual como tu reflejo en el espejo. Simétrica a ti. Tu otra mitad.
La pared negra en la que se refleja la luz que después rebota. La oscuridad de detrás del cristal.

Todo lo que nos separa es superado millones de veces por aquello que nos da esas miradas de complicidad.
Esa chispa en tus ojos, y su reflejo en los míos.

Dos semanas para volver a sentirlo. ¿Listo?

sábado, 19 de diciembre de 2009

Paso a paso

A cada paso que doy, cada vez que muevo una ficha en este juego eterno o, simplemente, cada mes que tacho una hoja del calendario, me da la impresión de que estoy andando hacia atrás.
Cada día soy más ignorante, hipócrita...
Está bien que alguien te abra los ojos de vez en cuando.
Iba por la calle, dirigiéndome a la plaza de toros para comprar una bufanda, y se me acercó una de las chicas de una ONG con la intención de contarme qué hacían y porqué, hablando 3 veces más rápido de lo que hablaría yo sin trabárseme la lengua y durante unos diez minutos, a parte de tenerla a menos de 20 centímetros de mi cara. Creo que me quedé mirándola con cara de atontada hasta que me preguntó una cosa y salí de mi penoso estado. Había sido casi un asalto, me dio miedo.
Cuando terminó, me había cambiado la cara. Me sentía hundida como si yo sola representara a todos esos millones de niños. Como si todo su cansancio y su hambre se hubiera juntado en mí. Ni me acordé de la bufanda, ni de mis problemas. Sólo fui capaz de pensar en todo lo que tenía, al contrario que siempre.
Menos mal que hay personas como esa chica, que nunca se rendirán. Gente que nunca olvidará que no sólo existe lo que ves día a día. Gente que cree en el cambio y en un mundo mejor.
Otra persona de esas es Pau Alabajos. Cada vez que escucho una canción suya no puedo evitar pensar que él nunca dejará que todo lo que queda por hacer sea una utopía. Hoy, en su concierto...he sentido vivas las imágenes que cantaba, gente en campos de refugiados en Palestina, las víctimas del accidente del metro en Valencia, hace 3 años, los neonazis que apoyan la inmigración cuando supone un negocio de esclavitud para ellos...todas estas crudas realidades paralelas que escapan al día a día pero al mismo tiempo se encuentran arraigadas en él.
Esas son las personas a las que admiro. Y siempre tendemos a imitar a las personas a las que admiramos para convertirnos en una amalgama de ídolos, en nuestro propio ídolo. En la persona que deseamos ser. Espero algún día llegarles a la suela de los zapatos.

Missatges d’esperança 
en els càntics de la gent,
el futur és patrimoni
de qui creu en el present.
És tan fàcil contagiar-se
de l’eufòria dominant,
bastirem els nostres somnis
sense por a flaquejar.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Para no olvidar

Un tesoro que lleve siempre? Una fotografía en la que me rodea con sus brazos.
Creo que me gusta complicarme la vida. Estoy cansada, tengo dolor de cabeza, voy a suspender en el conservatorio, y en la facultad...espero sacar algo aunque sea. No es que me disguste mi situación, porque soy yo la que la ha provocado, pero me siento tan responsable de toda esta torre de naipes que me he obstinado a mantener, que si alguna pieza cayera me sentiría como si algo me diera un golpe muy fuerte en el estómago.
Supongo que el secreto es tomarse las cosas con el mismo sentimiento emprendedor de unos días antes del primero. Volver más atrás del principio y recoger esa esencia luchadora que se ha ido perdiendo. Aunque eso me cueste el sueño...ya tendré tiempo de recuperarlo, o eso espero.
Me encanta todo esto...por separado. Cuando intentas juntar las piezas es que simplemente no encajan. Algunas se quedan algo más abajo, les he fallado. Las de arriba no me dejan hacer nada más, y me llevo las manos a la cabeza pensando en mi triste y corta carrera musical. Echo de menos a mi guitarra...y a mi flauta y a mi piano también, aunque se supone que voy a clases...nunca tengo tiempo para ellos. Y son mi única evasión. Si no me evado...cómo me evado?
Como mi padre dice: todos sabíamos que esto pasaría menos tú. Yo sinceramente no quería verlo. No quería saber que siempre tienes que elegir, que no puedes seguir los caminos, sino el camino. Es muy triste pensar que a la larga vas a acabar renunciando a una cosa que te aporta tanto. Cómo hace la gente para llevar tan bien su vida? De momento, con una sonrisa por bandera me voy abriendo paso. Al fin y al cabo, por más que me queje (de puro vicio), soy feliz.