sábado, 17 de abril de 2010

He tenido suerte.

He tenido suerte de decidir que iría a verlos, aunque eso supusiera llegar un poco más tarde a la cita en Valencia.
Se hacen llamar Cavatina Duo, Denis y Eugenia. Ella toca la flauta y él la guitarra. Y es la segunda vez que les veo.
La primera fue el miércoles, este miércoles, como culminación de la master class que nos ofrecieron. Fue todo un privilegio poder disfrutar de ellos, aunque se notaba que ella estaba cansada de dar tantas clases en un día y después tocar para nosotros.
Hoy han brillado todavía con más luz. Esos cambios en los matices, esas agógicas, esa pasión, tanto por la música como por la persona que estaba tocando a su lado.
Un matrimonio tanto dentro de casa como en el escenario. La unión de perfección con perfección. Armonía total y encanto. Desconcierto entre el público. Me he sorprendido con la boca abierta hoy también, aun sabiendo lo que iban a interpretar.
Fantásticos.
El segundo plato en teoría era ir a Valencia a pasar la noche con ellas, a cantar como unas locas en el karaoke y liberar un poco de esa adrenalina que se produce en la glándula suprarenal y que altera nuestro sistema nervioso autónomo, pero para mis padres cada vez que salgo de casa voy a golfear, así que en el último momento, como siempre, me han dicho que no iría y no he podido evitar llamarlos... "asquerosos". Tal vez me he pasado un poco, pero esque me pone enferma esa manía que tienen de hacer mis planes por mí. Para lo que les interesa sí que soy mayor de edad, sí...
Así que me espera una apacible y hermosa noche de estudio de neuronas, con sus neurotransmisores y su potencial de acción. Apasionante, desde luego (no lo digo en broma!)... pero el futuro de este país también merece descansar un poco de tanta tralla, o no?