miércoles, 29 de diciembre de 2010

Me toca hacer balance...

2010 ha sido un año muy extraño. Qué te voy a decir: empezó en ese pequeño pueblecito, Langlade, con la familia y esas cosas dulces que nos encantan tanto (y no son Ferrero Rocher... o sí?).

Siguió en la universidad, con los primeros exámenes, que fueron un fracaso absoluto. Y los segundos también...

Decidí que lo que guiara mis pasos no fuera una melodía, sino un taco de apuntes. Y todavía no sé si hice bien o mal, supongo que "el tiempo lo dijo". El caso es que de repente los terceros exámenes (véase Septiembre) fueron "el milagro Ruthiniano". Teniendo en cuenta esto tengo que decir que, aunque vivir sin música sea duro, más duro sería haber tenido que repetir primero de carrera.
Lo que vino ese verano no fue descanso ni mucho menos: todas las mañanas durante esos dos meses, religiosamente, a estudiar en la terraza; y me dio más resultado que cuatro meses en la biblioteca de la facultad. Creo que voy a patentarlo.

Estoy siendo muy egoísta, y tal vez debería hablar de las muertes de escritores importantes que han ocurrido este año, o de la ley Sinde, o de la SGAE, pero si digo la verdad, leía las noticias y me sonaban a cosas que pasaban lejos, muy lejos. Yo vivía en el mundo de los apuntes infinitos (sigo allí afincada hasta dentro de 42926 años por lo menos) y lo que pasaba/pase/pasará en el mundo no es ni la mitad de importante que el potencial de acción o los mecanismos de mantenimiento de la glucemia.

Me matriculé en mi grupo de 2º curso por los pelos, y ya dentro, me replanteé mi forma de organizarme las cosas, ya que visto quedaba que los meses anteriores no habían sido la mejor forma de hacerlo. Aun así, estamos a 29 de diciembre y tengo un fajo enorme de apuntes sobre los que posar mis jóvenes aunque cansados globos oculares. Y te juro que lo he intentado... pero todavía no entiendo cómo se pueden llevar tropecientos mil temas al día. Y así vamos.

Menudas navidades. Fuimos a los pirineos para un día, pero valió la pena: la ida escuchando radios propias de cada lugar donde pasábamos, el intento de esquiar (las primeras dos horas de mi vida, los primeros diez mil batacazos), la vuelta pasando por Andorra la Vella, con náuseas y esas cosas típicas de los viajes de 8 horas en coche... aunque parece que todo vuelve a la normalidad. Vertiginosamente.

Sólo me queda el ratito de reflexión filosófica-pesada: Ha sido un año desastroso, pero ha tenido cosas buenas. Y acabaré acordándome de ellas mucho más que de las malas. Así que me veo contenta con cómo termina: casi como cuando empezó, con montones y montones de cosas que hacer, lloros, quejidos, noches sin dormir y esas cosas que tanto nos gustan a los estudiantes.

Si en el 2011 hay menos miseria/crisis/grandes empresas que te chupan la vida y más fiesta/aprobados/viajes yo me doy por satisfecha. Tampoco pido tanto...

"Feliz" año :)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Salada navidad

Finalmente me cagué en los pantalones y no fui a donar médula. Mis amigas sí que fueron, pero yo no me sentía del todo dispuesta... Bueno, al menos dono sangre. Podría ser peor.

Esta semana es la última antes de meterme en lo que viene siendo "el fragor de la batalla", y tengo que decir que estoy (cómo sería el femenino de "acojonada"? "aovariada"?????????) un poco asustada porque me lo veo venir. Para estudiarme tres temas esta tarde he tardado... bueno, con que diga que todavía me queda uno, y mira la hora que es... y siempre que me veo así, agobiada pero sin ganas de hacer nada, me pongo a hacer otras cosas, como por ejemplo buscar en Google: "optimizar las horas de estudio", "Julian Assange", "la Pasionaria".
Sí, yo a mí misma también me suelto un sonoro What The Fuck, pero oye, esque es entretenido. Más entretenido que estudiarte si los nucleolos tienen forma de rueda de carro o si hay conos yuxtanucleares en los cardiomiocitos. Y he redescubierto twitter, por si acaso la distracción era poca.

He contado los días medianamente aprovechables que me quedan hasta el primero de los juicios finales y son 17. Me he aovariado sobresaltado más aún. Cómo voy a meterme 60 + 30 + 55 + 32 = 177 temas de pura teoría en la cabeza en 17 días? Me sale a más de 10 temas por día. Voy a morir.

Desde el fondo de mi único órgano sin deuda de oxígeno corazón os deseo unas saladas navidades, que sé que tanto dulce acaba dando agonía, y porque unas papas siempre apetecen más que un polvorón. SIEMPRE.
Otra cosa asquerosa diferente de este año es que no me voy una semana a ver a la family gala, sino un fin de semana (fum, fum, fum), pero ese pequeño cambio me da unos diítas más para poderme preparar, así que no es tan malo. Os deseo a todos y a todas muchísima suerte para los exámenes. Y sobretodo, mucho ánimo para estudiar, que es lo que peor llevamos todos (eso lo digo para consolarme, sé que en realidad soy la única que pierde el tiempo de este modo).

Joyeux Noël!

No os hagáis ilusiones porque haya escrito esta entrada tan pronto. No voy a morir antes de navidad, que mi hermano tiene una Power Balance que yo me cuido mucho ;) ya os mandaré recuerdos desde donde esté o, si no hay internet, pues cuando vuelva. Me despido en portugués, que me hace mucha gracia:
Até logo!